7:00 am Me levanto y con el ojo pegado despierto a mis pacientes enanos, Lisa y Malafú, que piensan que les voy a llevar de marcha porque aún es de noche, pero en su fuero más interno no terminan de entenderlo. Ni yo el frío que hace en Madrid. Estamos en tablas.

8:15 am Llega Fernando, el transfer, y me lleva sin mayor problema hasta Atocha, donde aún congelado pido un agua con gas y un bote de fruta y me dispongo a encontrar mi asiento en el AVE. Todo parece ir paulatinamente mejorando.

9:10 am Sale el tren. Repaso el dossier que Marta de Keraben Grupo me ha facilitado y al poco rato Morfeo me acoge en sus brazos.

10.59 am Me despierto al poco de llegar a la capital levantina descubriendo, oh, maravilla, que hace un sol radiante. Como uno no es nuevo en estas lides, ha ido con chaqueta gruesa para no pasar ni demasiado frío en Madrid ni achicharrarse comiendo paella. Total: que ahí llegamos y Yago me recoge (ya empiezo a notar la cercanía humana) y me lleva a la Feria Valencia. Laura y Marta me reciben en la puerta y entramos en esa especie de Eurodisney del azulejo y la cerámica que es este evento. Cuando llegamos al stand de Keraben Grupo, nos sentamos en lo que podría ser una cafetería del centro de la capital y repasamos lo que ya he visto en el viaje: Keraben Grupo  engloba tres marcas: Keraben, Metropol y CasaInfinita y como es propio, dentro de la instalación cada marca tiene su propio espacio. Uno de los detalles que más me gustó fue el storytelling de la marca, es decir, la historia que te van contando para hilar los productos y categorías; el título genérico es Once upon a time (érase una vez) y es que cada mini espacio asociado a cada marca es un cuento diferente.

Y, desglosando, ahí voy:

Empezamos por Keraben, con el mago de Oz y dos colecciones que la mismísima Dorita hubiera empezado a dar vueltas sobre sí misma sin necesidad de chocar tres veces las puntas de sus chapines rojos: RUE DE PARIS, una colección tanto de suelo como de pared desgastado, que sin parecerse exactamente a ningún material te da ese toque antiguo tan francés digno de los mejores palacetes y en contrapunto por acabado y modernindad.

Rue de Paris Keraben

El SUPERWHITE que como su propio nombre indica me pareció superguay: un revestimiento de pared en volumen que va haciendo juegos de luces y sombras y que creo que si lo iluminas bien, rematas a la bruja del Este. Además del producto en sí, cabe destacar la puesta en escena, de la que me llevaría sin dudar un tornado hecho de flores y un precioso corazón de porcelana del que salían ramas (con permiso de mi queridísimo ciervo Gerardo).

Superwhite Keraben

Metropol o Alicia en el país de las maravillas. Y en contra de todo pronóstico encuentro mi favorito de este espacio en el dormitorio de la reina de corazones y empiezo a pensar que realmente no era del todo tan mala, pero es que la colección LOIRE con ese look de despiece de carpintería de los setenta me volvió más loco que al sombrero que ¡por cierto! también tenía su vestidor en este espacio, revestido de la colección ALIZA que calca en diferentes tonos la apariencia de piedras calizas.

Aliza Metropoli

Y por último CasaInfinita, que no sé si llamar el país de Nunca Jamás donde de nuevo empiezo a confraternizar con el villano, debe ser uno de naturaleza maligna, pero es que en el vestidor de Garfio (Hook para los angloparlantes) el revestimiento MAGNETIC inspirado en detalles industriales y urbanos, aporta un extra de movimiento con relieves y diferentes texturas y tipos de brillo, todo en blanco y con unas juntas apenas apreciables.

Magnetic CasaInfinita

Qué le vamos a hacer si la carne es débil. Pero es que ese azulejo es MUY bonito. Y como uno no importa que empiece a peinar alguna que otra imperceptible cana para seguir siendo un niño, no pude dejar de aliarme en el último momento con Peter Pan y quedarme a vivir en su cocina. Y es que el suelo era tan alucinante que no importaba que a Campanilla se le hubieran acabado los polvos de hada, en este punto yo ya quería volar. Y es que el pavimento CAMELOT, que imita a la piedra campaspero envejecida no es para menos.

Camelot CasaInfinita

14.30 Volvemos a la zona central del espacio (ojo, no de Cevisama, sino del mismo Keraben Grupo) donde somos agasajados con un riquísimo aperitivo y ¿cómo no? Un riquísimo arroz. Cambiamos impresiones, anécdotas y risas de una entretenidísima mañana de trabajo y llamamos al transfer para que nos acerque de nuevo a la estación Joaquín Sorolla, donde nos subimos al AVE y tras responder a diferentes mails de trabajo volvemos a caer rendidos pero contentos.

20.00 Llegada a Madrid y tras hacer virguerías para llegar a casa por cuestiones que no vienen al caso, abro la puerta y Lisa se me abalanza (no sé si por el olor a paella o por amor verdadero) y Malafú, tras unos primeros gruñidos hace lo propio. Bajamos a la calle y les cuento que he estado en un sitio maravilloso donde hacía sol y calor. Me miran con cara de incrédulos adolescentes, cenamos y después de un intenso y maravilloso día nos vamos a dormir con la satisfacción del deber cumplido y de haber visto cosas que esperamos y recomendamos más pronto que tarde empezar a usar.

FIN