Desde el estudio Turull Sörensen se aceptó el reto de Maná 75 para llevar su concepto de restauración a la ciudad de Barcelona, creando un local que funcionara todo el año en una zona de eminente influencia turística. El resultado es una transmisión clara de positivismo, color y esencias mediterráneas en un espacio diáfano, de gran formato y con tres fachadas acristaladas, cerca de la playa y de edificios emblemáticos.
 

Decoración restaurante Maná 75 Fredi Turull Inés Sörensen 1

 

El reto de la distribución y zonificación se plasma acertadamente en una zona perimetral, otra central y una técnica, predominando el confort, la frescura y la premisa de conseguir un espacio alejado de la sofisticación exclusivista. La informalidad controlada es la característica que predomina en el proyecto que cuenta con una superficie de 520 m2 de local y otros 500 m2 de terraza.
 

Decoración restaurante Maná 75 Fredi Turull Inés Sörensen 2

 

La circulación por el espacio comienza en la recepción y el chill out, un área levantada a nivel de calle donde los clientes pueden esperar o tomar algo más ligero en mesas bajas y bancos tapizados con telas de rayas de distintos colores, así como en pufs también tapizados en diferentes estampados. ¡Una auténtica y colorida bienvenida invita a conocer más del local!
 

Decoración restaurante Maná 75 Fredi Turull Inés Sörensen 3

 

El espacio de comedor está trabajado con un banco perimetral que se va “rompiendo” para crear grupos, con recursos como la barra de apoyo para botellería. Esta zona permite agrupar a las personas cerca de las ventanas por donde entra una luz tamizada por celosías móviles -con un trenzado estilo Cannage- que recuerda al de las clásicas sillas de mimbre. Para aportar calidez se han colgado estanterías metálicas donde apoyar elementos de atrezzo, como velas o jarrones.
 

Decoración restaurante Maná 75 Fredi Turull Inés Sörensen 4

 

Un banco que recorre la fachada y la cobertura del techo de manera no-uniforme con lonas de diferentes tejidos y colores se presenta como una solución de confort para un espacio tan grande y único. La mezcla, intencionadamente profusa, contribuye a ensordecer el ruido ambiental. En conjunto, el trabajo perimetral acota el espacio, aporta espectacularidad, profundidad y, no obstante, una cierta intimidad sin perder uno de los grandes valores del recinto: su luz natural.
 

Decoración restaurante Maná 75 Fredi Turull Inés Sörensen 5

 

En el centro del local se ha mantenido la altura original trabajando la acústica. El techo es de hormigón visto, en blanco, con instalaciones vistas y un juego de círculos en diferentes alturas y materiales, espejados y de esparto, para aportar profundidad. Se establece intencionadamente una geometría circular que remite a las paellas (propuesta gastronómica central del restaurante) hasta convertirla en un recurso de diseño.
 

Decoración restaurante Maná 75 Fredi Turull Inés Sörensen 6

 

La zona de la cocina actúa de punto de atención, a modo de escenario. El comensal puede ver a los cocineros en acción, ya que las vistas desde el salón se centran en la barra elevada -forrada de tablones de madera de roble pintados en distintos colores y cortados a la altura de los respaldos de las sillas-, y los profesionales de los fogones cerciorarse, así, del nivel de satisfacción del cliente.
 

Decoración restaurante Maná 75 Fredi Turull Inés Sörensen 7

 

Mientras que en la parte técnica del restaurante la iluminación es blanca, en el resto del espacio se ha trabajado la modulación de la luz natural con las celosías perimetrales. Por la noche, una iluminación puntual y cálida acompañada por velas en bandejas metálicas colgantes, aporta un toque festivo, elegante y muy mediterráneo.