1. Materiales y herramientas

Para llevar a cabo esta tarea necesitaremos suelo laminado, que se deberá elegir en función de las necesidades de la superficie a cubrir, aislante y capa antihumedad, perfiles de remate, adhesivo de montaje y rodapié. Asimismo, las herramientas que no deben faltan son: flexómetro, serrucho, sierra de calar, caja de ingletes, escuadra metálica, maza, pistola de silicona, tensor de lamas y un kit de instalación con cuñas, taco de plástico y tiralama metálica.

2. Planificación del trabajo

Las estancias sobre las que se vaya a trabajar deben estar libres de enseres y todo tipo de muebles, además de quitar las puertas, que habrá que rebajar antes de volver a colocar. Los expertos aconsejan colocar en la estancia a entarimar las cajas sin abrir 48 horas antes para que se aclimaten. Quitar los rodapiés antiguos, reparar las grietas y asegurarse de que el suelo esté totalmente plano. En caso contrario, utilizar una pasta autonivelante antes de trabajar.

3. Colocar el aislamiento

Antes de colocar la fibra en rollo, hay que tomar medidas. Se  empieza desde una pared, dejando que sobresalga unos 10 centímetros, que luego se cortará al colocar el rodapié. La dirección del aislante dede ser perpendicular a las lamas. Las titas aislantes no deben estar montadas unas encima de las otras.

4. Instalación de la tarima

Llevar a cabo un replanteo del trabajo. Colocar las cuñas para que haya una separación de 8mm con la pared, así la madera podrá dilatar. El resultado más apropiado es optar por la dirección de las fuentes de luz natural en la estancia. La primera lámina deberá tener la parte de la lengüeta hacia la pared. Levanta la pieza  que quieres colocar unos 45º grados sobre la anterior para que encaje en la ranura. Trabaja de la misma manera hasta completar el suelo.

5. Esquinas, rincones y rodapié

En las zonas donde haya vigas o columnas, dibujar en la lámina con la escuadra las dos líneas que marcan el corte de la tarima. Utilizar la sierra de calar para que quede en forma de L. Una vez finalizado el suelo, cortar a medida las láminas de rodapié. Las esquinas hay que cortarlas en forma de inglete, así como aquellas piezas que sirvan continuidad. Encola con adhesivo de montaje o silicona y presiona unos segundos.