Hay que reconocer que no todo el mundo se atreve. Pero luego, cuando lo ves, te gusta. Elegir un mueble o cualquier otro elemento decorativo de un color determinado que poco o nada tiene que ver con el resto de tonalidades de tu casa o de una estancia en concreto, no es tarea fácil. También es verdad que no es una decisión que se puede tomar muy a la ligera, ya que hay que tener en cuenta algunas consideraciones.
 

 

Las claves para darle un toque de color a tu casa


Contraste equilibrado

La primera y principal es mentalizarte que según el tipo de elemento -como podría ser un sofá o unas lámparas-, has de pensar que va a estar ahí durante bastante tiempo. Es decir, ese contraste cromático vas a verlo cada día y has de disfrutar con esa visión, de lo contrario puede ser que acabes cansándote.


De Portobello Street


Por eso es más habitual que los toques de color suelan recaer en la mayoría de ocasiones en los complementos más sutiles de ser sustituidos, llámense cojines, figuras, etc., pero de lo que se trata es de dar un paso más y atreverse con una pieza más importante, que sea capaz de atrapar todas las miradas de tus visitas pero, y sobre todo, de crear una composición estética equilibrada pese al contraste.
 

Más llamativos o menos

Como siempre, ‘para gustos, los colores’. Esto significa que la elección de ese color va al gusto del consumidor sabiendo que los hay muy llamativos, como el amarillo, rosa fucsia, rojo, naranja, etc. y otros menos, como el mint, rosa palo, verde agua, malva, coral, etc. Obviamente, cuanto más neutra sea la base, más destacará el color llamativo elegido para ese toque que quieres darle a tu salón, dormitorio o pasillo.

 

Meritxell Ribé The Room Studio

 

De Portobello Street


Un buen argumento para no fallar es buscar una misma línea de tonalidades para el mismo espacio y hacer que el mueble en cuestión se elija en la más fuerte. En el caso de los rosas, juega con los más pasteles de base y elige la pieza en fucsia. También puedes buscar un guiño en otros elementos más pequeños que compartan el mismo ambiente donde está la pieza grande, así no verás “tan solitario” ese color. Si has elegido unas lámparas amarillas, pon un cojín en el sofá de ese mismo tono; si se trata de un aparador azul, ponle cerca una alfombra del mismo tono o cualquier objeto que decore. Si se trata de una butaca del dormitorio y es de color rojo, puedes elegir una manta para ponerla a los pies de la cama.
 

De Portobello Street


Otra idea es que la propia pieza que aporta el toque no sea monocromática, sino que se combine con algunos detalles en otros tonos que suavicen el principal. Y si no, haz que todo el mueble sea una combinación de diversos colores, ¿por qué no? Es el recurso más fácil para darle ese toque que quieres y acertar.
 

Visto en Pinterest