En dirección sureste, tras salir de París, tarda poco el paisaje en llenarse de campos, prados y bosques, lejos de edificios, ruidos y tráfico urbano. La carretera lleva hasta Courances, un idílico pueblo donde la diseñadora Gesa Hansen vive con sus hijos pequeños y el restaurador Charles Compagnon.

El hogar familiar es una casa de campo del siglo XIX que ella misma ha renovado siguiendo sus necesidades, combinando el estilo nórdico con el propio histórico de la vivienda. Huía del ritmo acelerado de vida y trabajo de la ciudad y buscaba un lugar “donde poder encontrarme nuevamente”.

Tan solo viendo la gran puerta de entrada a la casa, te das cuenta que tras ella hay unos espacios especiales, con alma, y eso se debe a la acertada remodelación y al gusto por los pequeños detalles. De los ocho espacios de la vivienda, cinco son dormitorios y hay también dos baños.

Gesa supo desde el primer momento que iba a preservar de una forma especial los elementos existentes y así fue como llevó a cabo el rediseño, con sensibilidad y tacto, combinando lo viejo y lo nuevo con gran éxito.

Hay viejas herraduras en muchos lugares, colgando de la puerta del jardín o de las persianas. También ha colocado letreros en las puertas de madera que adornan cada habitación con su propia flor o planta, y los viejos pavimentos de piedra son un reflejo claro de los estragos del paso del tiempo que ella ha querido conservar.

En cuanto al mobiliario, muchos existentes de la casa, se restauraron con cariño y se combinan con otros más modernos hechos a mano por la diseñadora, siguiendo su estilo escandinavo minimalista. “La casa, con su estilo puro y sobrio, actúa de telón de fondo perfecto”, comenta Gesa.

Para los dos baños quiso protagonizar cada uno con un estilo distinto. El de las visitas destaca por sus formas claras y colores suaves, con suelo estampado y paredes azules, centrando toda la atención un lavabo que Gesa Hansen ha creado en exclusiva para Villeroy & Boch, de líneas finas y delicadas.

Al baño principal le ha asignado un carácter más histórico, de ahí que eligiera la colección Hommage de la misma marca, cuyas líneas fuertes evocan elementos de estilo de finales del siglo pasado, adaptándose a la casa sin perder ese punto moderno.

La sala principal es el punto de reunión de familiares y amigos y todo gira en torno a la mesa, también diseñada por ella, sobre la que despliega una vajilla atemporal e histórica que forma parte del día a día.

Gesa Hansen supo desde el momento que la vio por primera vez que acabaría comprando la casa. Es su refugio privado reformado con un gusto exquisito a partir de toda su experiencia como diseñadora -ha trabajado en el estudio de Jean Nouvel y tiene varios premios en su haber- y del amor por los muebles heredado de su padre, Hans Hansen.