Para ninguna de sus casas ha necesitado un interiorista, porque se encarga ella misma de darles alma y personalidad. Carmen Lomana, segunda invitada del programa, se apuntaría a una edición de celebrities porque es de "apuntarse a un bombardeo". La empresaria y columnista se siente agradecida con todo lo que le han aportado los medios de comunicación, sobre todo la televisión. Es una apasionada del arte y de la belleza y "una entusiasta de las alfombras".

¿Cómo se define como decoradora?

Muy buena. Cada casa tiene un alma y un espíritu diferentes, cada ciudad también, no es lo mismo un hogar en el Chamberí de finales del xix que en Marbella frente a la playa o en Nueva York, París... Las casas tienen su propia decoración, que tiene mucho que ver con la personalidad del propietario.

Tomás Alía habla del buen gusto...

Entras en una casa y sabes inmediatamente cómo es el dueño, porque es un espacio que tiene que estar vivido. Aborrezco esas en las que todo es moderno, nuevo, minimalista, colocado al milímetro... Una casa tiene que tener algo kitsch, que te divierta, que esté algo desgastado.

¿Tiene un idilio especial con las pinturas y las alfombras?

Me gusta la belleza y el arte, tengo pinturas y esculturas, como cuadros abstractos que me fascinan. Por otro lado, donde hay una alfombra hay un hogar.

¿Se atrevería a una edicion VIP de Masters de la Reforma?

Pues sí, porque yo me apunto a un bombardeo (risas). No me extrañaría nada, no creo que sea más estresante que trabajar en la cocina.

“Me atrevería a una edición VIP, porque yo me apunto a un bombardeo”

¿Qué le ha aportado la televisión?

Todo, no solo la televisión, los medios. Me ha aportado muchísima experiencia, conocer a gente interesantísima y tener el cariño de la gente y de los fans.

¿Cómo valoraría esta experiencia?

Me parece estupendo, porque es muy entretenido y participativo. Cada espectador puede aportar lo que le parece a cada módulo porque, al final, todos decoramos nuestras casas.

Carmen Lomana  con el jurado de Masters de la reforma