Parece que hay accesorios que siempre están presentes en decoración. No es que sean tendencia, es que son clásicos inmortales que se adaptan, se actualizan y nos parece que nunca desaparecen.

Es el caso de los biombos, piezas versátiles que dan mucho juego. Comprados, heredados o handmade. Algunos puede que solo necesiten una mano de pintura o barniz, otros quizá se transformen en un mueble de culto con un papel pintado o tela de la última colección, otros harán gala del espíritu roquero con tachuelas y remaches y algunos lucirán la pátina del tiempo con orgullo.

Originariamente, el biombo procede de Japón. El término significa “pantalla de protección contra el viento”, ya que su uso era evitar que el viento soplara en el interior de las habitaciones de la casa.

Rescata o hazte con un biombo y separa zonas, gana independencia visual en un rincón, enmarca un área, tamiza la luz de un ventanal, oculta una zona poco vistosa o desordenada… ¡con creatividad encontrarás su ubicación idónea! Los más despistados agradecerán estas propuestas para usarlo con originalidad.
 

Un original cabecero
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Un original cabecero

¿Quién se resiste a esta composición? Como cabecero, solo, fijado a la pared y totalmente extendido, o sobre una pieza empapelada o entelada, como en este caso. 

Fuente: Inside Out

Delimitar zonas
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Delimitar zonas

Usa el biombo para acotar ambientes que compartan espacio. Aquí enmarca la zona de lectura y además se convierte en una pieza muy decorativa.

Fuente: Skonahem

Sencillo, en bambú y tela para dar privacidad
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Sencillo, en bambú y tela para dar privacidad

Bien porque el recibidor esté comunicado con el salón, porque en una misma habitación haya varias camas o porque quieras conceder intimidad a la cama y que no quede tan expuesta a la vista desde la puerta del dormitorio. 

Fuente: Sweet Harmonie

Recuperado y… ¡como nuevo!
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Recuperado y… ¡como nuevo!

Si te parece que ese biombo olvidado en el trastero está algo desfasado, dale una nueva imagen. Saca la pintura y ponle color, decápalo, acábalo con betunes que le confieran un aire envejecido muy shabby chic…

Fuente: Antigua Madera

Entelado y para que no se cuele la luz
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Entelado y para que no se cuele la luz

Con un uso que recuerda al del original. El biombo es perfecto para proteger de la luz excesiva de un ventanal sin cortinas. ¿Qué te parece un modelo así, entelado o empapelado?

Fuente: Manuel Cánovas en Gastón y Daniela

¡Flores! Un biombo vegetal
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¡Flores! Un biombo vegetal

Una solución alegre y divertida para separar visualmente espacios. Estos soportes para macetas se transforman en una pantalla de flores.

Fuente: Ikea

Perchero improvisado
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Perchero improvisado

Aprovecha la estructura del biombo como perchero, armario ligero o galán de noche. Perfecto para el recibidor, un rincón del dormitorio o una habitación de invitados.

Fuente: Car Möbel

Un biombo en el cuarto de baño
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Un biombo en el cuarto de baño

¿Te lo imaginas? Pues es una estética opción para ganar intimidad, crear un rincón para cambiarse cuando el baño lo usan varias personas al mismo tiempo, separar la zona del inodoro de la del lavabo u ocultar la lavadora y la secadora si están instaladas en este espacio.

Fuente: Dwell

Luce tu arte
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Luce tu arte

Si se te da bien el croché, el ganchillo, el punto o el macramé puedes lucir tu destreza en un biombo como este.

Fuente: Urban Outfitters