Imagínate tener todas las paredes de tu casa disponibles para decorar, apoyar un sofá o un mueble. Es la ventaja más estética de la calefacción por suelo radiante. Sin radiadores. Las paredes quedan despejadas porque en este tipo de calefacción el calor proviene del suelo, donde se instala el sistema radiante.

Pero más allá de lo que se ve, lo más importante es lo que se siente (y lo que se ahorra). El confort que ofrece se basa en que coge temperatura toda la superficie del suelo para que se caliente luego el aire de toda la casa. El aire caliente pesa menos que el frío por lo que tiende a subir. Con el sistema de calefacción por suelo radiante el calor se distribuye de abajo hacia arriba, de manera homogénea. De ahí que no hay sistema que le gane en confort.

Y puedes instalarlo sobre el antiguo suelo, aunque implicará que tengas que cortar o rebajar las puertas ya que todo el suelo gana en altura. Pero evitarás obras mayores.

 

Suelo radiante de Beija Flor

Viega Italia

 

Ventajas de instalar la calefacción por suelo radiante

Siempre se destacan dos ventajas principales: el confort y el ahorro energético. Aunque existen otras, que merece la pena conocer.

1. Confort. La sensación de calor que se obtiene es uniforme y homogénea (en todos los rincones por igual) y no se reseca el ambiente.

2. Ahorro energético. El ahorro se debe a que consigue una óptima sensación de calor a baja temperatura, lo que reduce el consumo energético. En relación con otros sistemas de calefacción, el suelo radiante puede suponer un ahorro de entre un 10 y un 20% precisamente porque la temperatura del agua que usa el suelo radiante es muy baja (30-45º) frente a los radiadores (70-80º). El suelo radiante eléctrico consume entre 120 y 150 W por cada metro cuadrado.

Su eficiencia energética es alta ya que la fuente de calor se sitúa debajo del suelo y se reparte uniformemente. Al tener un termostato, la temperatura está controlada en todo momento para controlar el gasto y es posible programar la calefacción para adaptar su encendido y apagado o los picos de temperatura a las horas en las que vamos a estar en casa.

3. Ambiente saludable. No se produce circulación de aire (como ocurre con los radiadores) y, por tanto, no se levanta polvo. La humedad es baja, lo que evita la aparición de ácaros. En conjunto, mejora la calidad del aire. El ambiente saludable favorece a las personas con alergias.

4. Espacios despejados. A nivel decorativo es muy positivo, ya que desaparecen los radiadores. Solo tienes que preocuparte por la decoración que quieres. Tienes todas las paredes a tu disposición.

5. Es seguro y evita quemaduras. Como el sistema es invisible y no hay fuentes de calor a la vista, no hay riesgo de quemaduras. Esto es muy tranquilizador cuando hay niños pequeños y mascotas en casa.

 

Galeria: Suelos radiantes

 

¿Qué suelo es mejor con la calefacción por suelo radiante?

Se puede usar cualquier tipo de pavimento pero la transmisión de calor varía según el suelo y su coeficiente de conductividad térmica o de transmisión del calor (estos términos son los que tienes que buscar entre las características del suelo que te guste).

También hay que tener en cuenta que el suelo que elijas será usado con calefacción durante una parte del año, pero tiene que resultar confortable a la pisada también cuando no uses la calefacción. En el caso de utilizar pavimentos de madera deberían ser especiales para suelo radiante, ya que la mayor parte de los laminados aíslan y hacen perder eficiencia al sistema de calefacción.

Es importante que el fabricante garantice que el modelo elegido de suelo es apto para este sistema. Evitarás consumos excesivos, deformaciones o un mal envejecimiento.

 

Tipos de calefacción por suelo radiante

El suelo radiante es el elemento para distribuir el calor (como los radiadores) y va asociado a diferentes tipos de calefacción. Los dos más instalados son:

Suelo radiante por agua. El más común. Utiliza un entramado de tuberías debajo del suelo por las que circula el agua.

Suelo radiante eléctrico. Bajo el suelo van cables por los que circula la electricidad para distribuir el calor.

Los distintos sistemas de calentamiento de agua pueden ser calderas, bombas de calor y energía solar.

En cualquier caso conviene tener el sistema encendido en época de frío continuamente para conseguir la temperatura, pero esto no implica que vaya a consumir más ya que el termostato ambiente regulará los arranques y paradas del sistema cuando se llegue a la temperatura deseada.

 

Suelo radiante Viega Italia 02

Viega Italia

 

Algo de teoría: consumo y eficiencia energética del suelo radiante

El consumo depende no del suelo radiante en sí, que hemos visto que es un elemento de distribución, como un radiador, sino del sistema de generación de la temperatura (agua o luz).

Uno de los puntos más importantes del suelo radiante es que funciona con agua caliente a baja temperatura (35ºC). Los radiadores convencionales funcionan con agua a alta temperatura (70ºC).

Por ejemplo, las calderas de gas de condensación se pueden utilizar con radiadores y con suelo radiante. Y consiguen mejor eficiencia energética con suelo radiante ya que el rendimiento de la caldera mejora cuando se usa a baja temperatura. Así aprovecha el sistema de condensación.

De esta manera, la inversión inicial que requiere la calefacción por suelo radiante (algo más elevada que por radiadores, a no ser que elijas elementos de diseño) se rentabiliza a corto plazo.