En octubre se celebra la Semana de la Arquitectura, además de ser un espacio de tiempo perfecto para descubrir nuevos espacios de diseño originales e impresionantes, también la excusa perfecta para pasearnos por la ciudad y, en lugar de fijar la vista en el móvil, levantarla hacia los edificios que nos rodean y que muchas veces pasamos por alto.

Para no “perderse” en la vorágine arquitectónica, los expertos de Sto, compañía alemana especializada en la elaboración de elementos y soluciones constructivas desde el punto de vista de la edificación sostenible, lanzan una pequeña guía para principiantes con cinco cuestiones fundamentales que hay que conocer: 


¿Qué son los “edificios singulares”?

Durante la semana de la Arquitectura, todas estas ciudades abren al público lo que se conoce como “edificios singulares”. Se trata de todas aquellas construcciones emblemáticas que caracterizan un lugar y que resultan “singulares” por sus dimensiones, por su uso, por la metodología o forma de construcción o proyección, por la motivación que está detrás de su elaboración, etc.

¿Qué es un edificio protegido?

Otro de los conceptos que más escucharán los aficionados a la arquitectura que se animen a disfrutar de estas actividades es el de “edificio protegido”. Se trata de construcciones especiales que, por el valor de sus materiales, antigüedad, singularidad, tipología, o por el hecho de obedecer a determinados estilos arquitectónicos, tienen un trato de conservación especial por parte de los ayuntamientos. A estos pertenecen la gran mayoría de edificios de patrimonio histórico, construcciones y monumentos de relevancia que representan la tradición y cultura de un municipio y concentran la mayoría de interés turístico. 


¿En qué se diferencian la restauración, rehabilitación y la conservación de un edificio?

Son tres conceptos que se mencionarán varias veces en conversaciones sobre arquitectura, casas y reformas. Las obras de rehabilitación son aquellas que mejoran las condiciones de conservación de un edificio y modifican su distribución interna o características morfológicas. Las intervenciones de conservación tienen el objetivo de mantener el edificio en unos niveles correctos de seguridad, salubridad, accesibilidad y ornato, sin alterar sus características morfológicas o distribución. Y la restauración, por su parte, restituye una construcción, o parte de la misma, a su estado original. También hay otro tipo de intervenciones relacionadas, como es la consolidación, la reconfiguración o la reconstrucción.

El cambio climático está marcando la agenda del sector.

Debido a la enorme contaminación procedente de los edificios, la legislación en materia de edificación está endureciendo sus exigencias en lo que respecta a rehabilitación y obra nueva. Por ello, no será raro que en alguno de los itinerarios, jornadas, talleres o charlas se haga alusión a este aspecto. El reto 2020 (fecha que ha establecido la Unión Europea para que los países cumplan la normativa que obliga a ser más eficientes energéticamente) es una de las principales causas de que se esté apostando por la edificación sostenible.

La arquitectura influye directamente en nuestra calidad de vida. Esta es, quizás, la premisa más importante para disfrutar de la arquitectura que rodea nuestras ciudades. Esta disciplina no solo es una de las grandes expresiones culturales que definen la identidad de los lugares, también satisface las necesidades humanas según el objetivo del espacio que se vaya a proyectar. La acústica, el diseño, los materiales, etc. están pensados para mejorar nuestro confort y calidad de vida.